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domingo, 4 de enero de 2026

RETO PERSONAL DE ESCRITURA

 Iniciando con Ganas…



    Para iniciar bien las cosas creo que el nombre de Reto Personal de Escritura suena bastante bien, considerando que de eso se trata justamente.  Hoy publico los primeros textos, correspondientes a la primera semana del año, una semana bastante corta, ya que consta de solo cuatro días. Son textos variados en su temática y extensión. 


Semana 1:

Día jueves 1 de enero de 2026

    Recoger las decoraciones navideñas es como recoger los pedazos del año recién fallecido, debo agregar que el cadáver en general presenta muchas heridas causadas por los estragos de la violencia social que vive el país, presenta también múltiples zonas con quemaduras de tercer grado, además de una marcada crisis emocional.  Espero que su descanso final sea al menos más apacible de lo que fue su vida. 

        Tengo en estos momentos una pila de recuerdos que antes iluminaban las paredes y los espacios completos de cada habitación que alcancé a cubrir. Toda la luz ha terminado, su fulgurante brillo dormirá por trescientos treinta y cuatro días hábiles, despertando nuevamente el 1 de diciembre. Solo nos queda esperar pacientemente a que esto suceda. 

        Un abrazo general, un saludo cordial a los más queridos y una sonrisa para todos los demás 


Día viernes 2 de enero de 2026

    Ira, enojo, ese parece ser el ambiente predominante estos días, somos enfermos crónicos de la peor parte del carácter humano, nuestra capacidad para el odio es épica, aparentemente una de esas enfermedades autoinmunes que ni con tratamiento se curan.  El año pasado hubo más de mil muertes confirmadas, la mayoría violentas, este año solo el primer día se reportaron cuatro más. Es como si la muerte cabalgara desbocada sobre nosotros, y no viene tranquila, sino agitada, decidida a llevarse a los que tiene en su lista, haciendo alarde de fuerza a pesar del dolor que esto cause.


Día sábado 3 de enero de 2026

        Amanece un nuevo día, una promesa, una esperanza, me pregunto que haremos con estas horas que hay por delante. Una discusión con mi hijo menor me hace entender algo: Si yo misma no puedo perdonar o reconciliarme con mi madre, cómo puedo esperar hacerlo con mi propio hijo. Es duro de aceptar, lo amo como amo al mayor y a sus hijos también, pero llevo tanto tiempo rota, sabiendo que jamás los que me hirieron, reconocerán que lo hicieron, desde su punto de vista nunca fueron malos o cometieron pecado alguno. Al ser la hija mayor del matrimonio, hay cosas que recuerdo, no las entendí en su momento, por supuesto, pero las recuerdo y sé que pasaron, aunque lo nieguen o me digan como siempre que estoy confundida o que los eventos fueron de otra forma. Se dieron y para mi desgracia mental esos no se borran

        Yo por mi lado creo que debo aceptar que si me equivoqué, privé a mis hijos de la atención que merecían, fallé por falta de carácter, juicio o simplemente por inmadurez. No me justifico, solo me concientizo de mi parte en esta historia de mezquindad paternal y malos recuerdos. La locura siempre fue un refugio seguro, patética verdad 


Día domingo 4 de enero de 2026

        La salida dominical siempre me relaja, un par de horas durante la mañana, como un ritual necesariamente revitalizante para el alma. Un camino conocido que es nuevo cada vez. Un dulce tiempo para mí, alejada de la realidad mundana, de la rutina total de mis horas semanales. Soy feliz a mi modo, al menos trato de serlo. 



 

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