Mi última publicación fue en marzo. Recuerdo bien lo que me prometí entonces: publicar con mayor frecuencia. Bien, pues al parecer siete meses de separación entre esa entrada y esta deberían contar como una promesa cumplida, ¿NO?
Aquí estoy pensando en cómo dar mayor uso a este sitio, pero se me hace casi imposible abandonar la procrastinación, sobre todo cuando te apegas tanto a un vicio como ver dramas cortos en Internet. No es que no haya hecho algunas cosas; es solo que todavía no las he terminado. Bueno, una o dos puntadas al mes no es dejarlas del todo relegadas; es trabajar a cámara muy lenta. Sí, eso significa que me incumplo a mí misma por la peor de todas las razones: pereza.
Hoy hago el propósito de cambiar eso; voy a trabajar en mí misma para mejorar mis hábitos y conseguir terminar hoy lo que puedo hacer hoy. Estoy decidida a cumplirme esta promesa.

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